GR 7. Etapa 4 Camino del Altiplano (GR 251): Calasparra-Moratalla

Saltamos unos meses desde mi retirada en junio de 2014 para volver en marzo del siguiente año a finalizar esta peregrinación a Caravaca. Y esta vez no vuelvo solo. Mari Paz -mi pareja- y yo vamos a ser compañeros gerreristas por un fin de semana. A ella le va a venir de perlas, pues unas semanas más tarde comenzaríamos el Camino de Santiago.

Pero hoy estamos en la tierra arrocera murciana por excelencia. Hemos tenido que madrugar mucho para dejar un coche en Caravaca y de ahí llegar a Calasparra en el otro. Tanto que apenas acaban de abrir los bares para poder tomarnos un café y comer algo antes de iniciar la caminata de hoy.

Salimos del polideportivo hacia la salida en dirección al Santuario Nuestra Señora de la Esperanza, que queda fuera de este itinerario. Al pasar junto al tanatorio nos adentramos en zona de monte por la pequeña Sierra de San Miguel. En su cima se erige una pequeña y reformada Ermita dedicada al arcángel. En otra ocasión es recomendable subir para disfrutar de las grandiosas vistas que alcanza.

Tras bordear la sierra a media ladera, paralelos a la carretera que une Caravaca y Jumilla por la Venta del Olivo, acabaremos cruzándola por un túnel. Aquí la señalización es confusa, pues hay una marca de continuidad a la derecha, cuando lo correcto es salir del túnel a la izquierda, paralelos a la carretera, en leve subida.

Tras resolver el pequeño traspiés, comprobaremos que el recorrido vuelve a estar muy bien marcado en cada uno de los múltiples cruces que encaramos. Enseguida cambiará el paisaje que nos rodea, pasando de pinar joven típico mediterráneo a campos cerealistas donde el verde de las espigas se extiende en las planicies y ondulaciones del terreno.

Poco después de internarnos en estos parajes abandonaremos el término de Calasparra para entrar al de Moratalla, uno de los más extensos de la Región de Murcia (el GR 7 no lo soltará hasta pisar Andalucía, más allá de Cañada de la Cruz).

Entre trigales y bucólicos caminos alcanzamos el Cortijo del Bancal de la Hierba, que vemos desde lejos dominando un pequeño collado. Este viejo caserío representa muy bien la Murcia campestre hasta hace pocas décadas.

Volvemos a terreno de pinos, combinado con parcelas de cereal y huertos de almendros, hasta llegar a la Finca de los Guaperos y salir al punto más problemático de todo el GR 7: el río Moratalla. Creo que lo mejor es repetir la explicación detallada que publiqué aquí en su momento:

El camino por el que venimos es una pista de tierra que acaba por desembocar, tras una pequeña cuesta, en un camino asfaltado. Aquí veréis un poste direccional del Camino de la Cruz de Caravaca que señala a la izquierda, pero no, en realidad debéis girar a la derecha, seguir unos pocos metros por el asfalto y, en seguida, bajar hacia una rambla por una pista de tierra (hay un aspa de dos líneas rojas que se refieren al Camino de la Cruz, pero es otro error de señalización, pues ambos caminos comparten trazado). Una vez en la rambla hay que girar a la derecha unos doscientos metros hasta desembocar en una amplia avenida que viene por la izquierda; debemos cruzarla hasta el promontorio de enfrente y girar a la derecha, pegados al pequeño montículo que se eleva sobre nuestras cabezas; lo acompañamos unas decenas de metros y, antes de llegar a una canaleta de agua visualizaremos una senda casi inapreciable que sube, a la izquierda, el mismo promontorio que hemos bordeado. A unos metros en alto por esa pseudo senda veremos un cartel de Coto privado de caza, y un par de metros más arriba, una estaca metálica con la ansiada señal de GR. Subimos hasta lo alto para, en el collado, dirigirnos hacia la derecha hasta el borde de la elevación, donde se adivina una senda poco pisada por la que vemos alguna que otra señal casi borrada. Pronto esa senda se hará perfectamente visible y habremos resuelto el paso más problemático de todo el GR. Enhorabuena.

Ya vemos Moratalla al fondo, aunque es una de esas etapas en las que se alcanza a ver el final tan pronto que llegar a destino se hace interminable.

Eso es exactamente lo que nos ocurrió: necesitamos casi media hora en las inmediaciones del río Moratalla para dar con la salida de semejante laberinto, lo que nos cortó todo el ritmo. Para colmo, tras el Cortijo del Cuarterón nos espera una recta algo aburrida, primero por el Camino del Batán, y luego por el del Almizrán.

Al alcanzar un núcleo de casas dispersas en una especie de urbanización rural nos pensamos que estábamos entrando a Moratalla, pero lo cierto es que este laberinto de calles nos costó solventarlo un buen rato. Por fin salimos a la carretera que se dirige al Paraje de La Puerta, donde el GR 7 vira a la derecha. Nosotros, en dirección opuesta, tomamos su variante, el GR 7.1, para entrar a Moratalla tras unas 5 horas de marcha a un ritmo pausado.

Aquí descansaremos después de comer y ducharnos en el apartamento que hemos alquilado; por la tarde seguiremos caminando para hacer la pertinente visita a esta preciosa localidad de interior.

FICHA TÉCNICA:

FECHA REALIZACIÓN: 7 de marzo de 2015.

RECORRIDO: Calasparra-Moratalla.

DISTANCIA TOTAL: 21’4 kilómetros (aprox.).

TIEMPO: 5 horas.

DESNIVEL: 400 m. positivo (aprox.).

DIFICULTAD: Baja.

INTERESANTE: Los campos de cereales; los cortijos diseminados durante el recorrido; las extensas panorámicas y las vistas a Moratalla; Moratalla, uno de las localidades más atractivas de toda la Región de Murcia.

RECOMENDACIONES: Llevar agua y algo de comida. Aconsejable de septiembre a mayo, evitando los meses de mayor insolación.

MÁS INFORMACIÓN: Senderos GR

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