GR 251 Etapa 1: Yecla-Jumilla

En junio de 2014 estaba emocionado: era el día de mi primera jornada de travesía. Tras largo tiempo haciendo senderismo por la Región de Murcia era hora de dar el salto, y tras contemplar varias posibilidades entre las rutas que cruzan tierras murcianas, me decidí por el llamado Camino del Altiplano, que une Yecla con la ciudad santa de Caravaca de la Cruz.

Técnicamente el GR 251 llega hasta Calasparra (unos 93 kilómetros en total), y aquí engancha con el GR 7 hasta Moratalla, y desde aquí arribar a Caravaca por una variante. En total, 130 kilómetros divididos en cinco etapas, que yo pensaba reducir a cuatro. No podría ser. A pesar de toda la teoría asimilada, pagué la novatada, como iré relatando.

Era sábado, y mi pareja me estaba llevando a la ciudad del Noreste regional para comenzar a caminar junto al cementerio. Durante un rato me iba a acompañar.

Acostumbrado a las marcas blancas y amarillas de los PR’s, en teoría no debía suponer ningún problema el seguimiento de la señalización, que conocía perfectamente. Y debo decir que, salvo algún caso muy puntual, toda la ruta está excelentemente señalizada.

Lo que más me preocupaba era la posibilidad de haber excedido el peso de mi mochila. Mi inexperiencia me había llevado a meter todos los “porsiacasos” del mundo, y esto habría de condicionar toda la travesía.

Efectivamente, me había pasado. Aunque arranqué con fuerza, muy pronto noté que iba a pasarlas canutas. Pero caminé. Y lo hice bajo un sol que dio poca tregua.

Esta zona de Murcia es muy abierta, sin apenas una sombra bajo la que sentarse unos minutos. No obstante, la ilusión que llevaba se imponía claramente en mi ánimo, y disfrutaba cada paso entre viñedos, contemplando las sierras que a media distancia iban asomándose a mi paso.

En una curva a izquierda de la carretera había que abandonarla para, atajando por una rambla, recuperar el asfalto unos cientos de metros más adelante. Los pies siguen respondiendo tras unos 15 kilómetros, momento en el que definitivamente salimos de la carretera para tomar una camino de tierra, el de la Cañada de la Jimena.

A la izquierda se levanta la Sierra del Buey, de la que nos separan todo un territorio de cultivos de secano: almendros, olivos, viñedos…

No hay posibilidad de error, y tras un buen rato caminando llegamos a Los Hermanillos, un pequeño cerro coronado por curiosas formaciones rocosas. En breve volveremos a pisar carretera para entrar a Jumilla entre naves industriales.

En teoría es aquí donde finaliza la primera etapa, pero una de las guías que llevaba aseguraba que el Monasterio de Santa Ana daban posada a grupos pequeños de peregrinos. Había llamado unos días antes y me confirmaron que sí, de modo que, después de comer y descansar un rato en Jumilla, comencé la recta final de la jornada.

Junto a la vistosa Ermita de San Agustín nace el camino que sube a la Sierra de Santa Ana. Tras unos 27 kilómetros de marcha, ascender 6 más fue casi una tortura.

En una de las paradas que hice me di cuenta de que me habían salido ampollas. Esto me alarmó, porque como senderista jamás las había sufrido. La única vez que las padecí, por otras circunstancias, fue muy doloroso.

Tras una hora de penoso caminar, al fin llegué al monasterio. Aquí, la atención de los monjes fue tal que aun tengo esa experiencia como una de las más enriquecedoras.

Físicamente estaba derrotado, no tanto por el cansancio, sino por el dolor de pie. Muy a mi pesar, en aquel momento no me sentía gerrerista, sino puro peregrino.

Aun así, lo peor era la perspectiva del día siguiente: si hoy había empezado con unos 34 kilómetros, mañana me esperaban más de 30.

Y aun así, no podía estar más feliz por este primer día mío de gerrerismo.

FICHA TÉCNICA:

FECHA REALIZACIÓN: 7 de junio de 2014.

RECORRIDO: Yecla-El Boalage-Rambla de Jumilla-Casa de la Amacolla-Cañada de la Jimena-Los Hermanillos-Jumilla-Monasterio de Santa Ana.

DISTANCIA TOTAL: 34 kilómetros (aprox.).

TIEMPO: 7 horas.

DESNIVEL: 340 m. positivo (aprox.).

DIFICULTAD: Media.

INTERESANTE: El amplio paisaje entre viñedos; la tranquilidad del camino; un viejo cenotafio en la Cañada de la Jimena; Los Hermanillos; Jumilla; la Sierra de Santa Ana; el Monasterio de Santa Ana, una preciosidad.

RECOMENDACIONES: Llevar abundante agua y algo de comida. Aconsejable de septiembre a mayo, evitando los meses de mayor insolación.

MÁS INFORMACIÓN: Senderos GR; Caminos de la Cruz.

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