Polonia y el senderismo

Montaña Szczeliniec Wielki

La mayor parte del territorio de Polonia recuerda en gran medida a los campos de Castilla. Cambie los tonos amarillos y marrones de nuestra histórica comunidad autónoma, por los verdes y azules que dibujan el paisaje polaco, y no variará mucho la sensación de infinitud al atravesar su planicie.

Camino surcado por raíces
Fotografía de Javier VIllamor Villarino

No obstante, el sur del país ofrece una variada y espectacular oferta para montañeros y senderistas. Desde los Montes Tatras en la frontera con Eslovaquia al Parque Nacional de Karkonoszce junto a la República Checa, Polonia está surcada por varias cordilleras con toda suerte de espacios para una experiencia deportiva.

Uno de los rincones más desconocidos para los viajeros y turistas es el valle de Klodzko. Lo cual es una buena noticia cuando buscas un contacto con la naturaleza en soledad o en poca compañía. El Parque Nacional Gór Stolowych tiene una rica red de senderos perfectamente señalizados y acondicionados. Por experiencia propia os diremos que, de esta zona de la baja Silesia, no os podéis perder las rutas del monte Szczeliniec Wielki (un premio al que sea capaz de pronunciar el nombre a la primera).

Se trata de un laberinto de rocas que ha sido origen de multitud de leyendas y anécdotas locales. Información a la que es posible acceder porque es, con diferencia, la zona de Polonia de mayor variedad lingüística en gran contraste con el Este del país, donde con dificultad puede hallar a alguien
que hable inglés. Aquí, quien no habla inglés, habla alemán o checo.

Roca don forma de rostro
Fotografía de Javier Villamor Villarino

Lo que más nos llamó la atención de esta expedición, a parte del buen acondicionamiento y señalización de los caminos, fue la gestión del entorno. No era difícil encontrar puntos de recogida de residuos (¡con papel, plástico, vidrio y basura orgánica separados!). Nada de barbacoas o merenderos, y… nada de aparcar en los márgenes de la carretera. Prohibido. De obligado cumplimiento estacionar los coches en los aparcamientos de pago ubicados a pie de las montañas. ¿Lleno? Vuelve hacia atrás a buscar otro aparcamiento. Una magnífica estrategia para ahuyentar domingueros de medio pelo. Después de una semana por las montañas de Polonia para qué lo vamos a negar, un poco de vergüenza si que recorrió nuestro cuerpo cuando vimos cómo las gastan en este país europeo con su entorno natural. Una seria demostración de que el PIB y la riqueza del país no son determinantes para hacer bien las cosas. La voluntad lo es todo.

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