Dónde y cómo montar tu tienda de campaña

Tienda de campaña junto a un río

Te animas y comienzas a caminar. Arrancas por tu barrio, por un sendero local en las afueras, por un pequeño recorrido en el campo y… te lanzas a un GR. Saboreas (y sufres) la experiencia de abordar durante varias jornadas un camino, y de dormir por las noches como no recordabas desde niño. Con el tiempo te endureces, te vienes arriba y un pequeño duende en tu cabeza comienza a susurrarte al oído “¿y por qué no en autosuficiencia? ¿por qué no dormir de tú a tú con los grillos?”. Entonces pasas de llevar 4 ó 5 kg en la mochila, a llevar cerca de 20 kg con la tienda, el saco y accesorios… Comienza el torrente de preguntas, y el duende provocador de tu cabeza no sabe/ no contesta…

Dormir es importante, pero dormir bien es fundamental en un GR. Sin un buen descanso la marcha se puede convertir en un calvario, y abandonar es la frustración más penosa del senderismo. Por eso es importante que tengamos claro, si vamos a dormir a la intemperie, dónde y cómo montar tu tienda de campaña.

En primer lugar llega a tu punto de acampada antes de que oscurezca. Salvo que te hayas ordenado Jedi y puedas guiarte mediante la Fuerza montar una tienda a oscuras puede convertirse en un sketch de Pepe Viyuela. Si ves que no llegas al destino programado acampa; no seas bestia, lo primero es dormir.

En segundo lugar mira la foto que acompaña este artículo. Es bonita ¿eh? Pues si aprecias en algo tus huesos no se te ocurra nunca montar la tienda junto a un río. Queda muy guay para las fotos, pero la humedad te puede jugar una mala pasada. Busca siempre terrenos nivelados y cuantos más altos y alejados del agua, mejor. Hay parajes de roca y grava muy bellos, pero salvo que tengas en tu poder el martillo de Thor busca un terreno en el que clavar las varillas sea una tarea sencilla. Y si aprecias en algo el medioambiente, no te pongas a cavar surcos alrededor de la tienda ni enciendas fuego: ni estás en tu huerto ni es la nit de Sant Joan. Respeta.

En tercer y último lugar procede a montar la tienda. ¿Cómo? Despeja el terreno de piedras, ramas y otros objetos susceptibles de buscar un hueco en tu columna vertebral. Las películas de Naúfrago, Robinson Crusoe y Las aventuras de Jeremiah Johnson están muy bien, pero llévate una esterilla para ponerla bajo el saco. Evitarás deforestar de follaje tu alrededor y no por ello serás menos aventurero. Coloca la tienda en el suelo y fíjala con cuerdas a unos árboles o piedras para estirarla bien. Clava las estacas, pasa las varillas por los aros y levanta la tienda. ¿Con qué orientación? Lo mejor en un gr es orientación este, así despertarás al alba y aprovecharás la jornada del día siguiente.

No obstante, por mucho que sigas estos consejos iniciales, te sentirás como un pato el primer día, y el segundo… Pero aprenderás; como todo, desde que éramos niños, el secreto está en la práctica.

La imagen de este artículo pertenece a RHaynes.

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